Archivo mensual: mayo 2015

El peligroso IVA de Ciudadanos

Cuando todavía no nos hemos recuperado de la crisis, y después de que el Gobierno del Partido Popular haya logrado la triste e injusta hazaña de subir la recaudación hasta los máximos históricos en IRPF e IVA durante una Gran Recesión, no se entiende que Ciudadanos no quiera reducir sustancialmente los impuestos (y el sobredimensionado e ineficiente gasto público), especialmente considerando el discurso de Albert Rivera de no querer obstaculizar la creación de riqueza para así luego poder distribuirla.

En esta tesitura, es decir, cuando aún no nos hemos recuperado de la gran crisis, está más que justificado exigir –también a un partido socialdemócrata– que se bajen los impuestos, y resaltar los aspectos negativos de su propuesta fiscal más polémica: el IVA.

Plantear tamaña ampliación de las bases imponibles supondría terminar la nefasta faena realizada en este Impuesto por Montoro

El IVA de Ciudadanos

Aunque, a la vista del panorama actual, sorprende positivamente y es de agradecer la reducción de los tipos general y reducido de este Impuesto, tal propuesta se ha visto oscurecida, y con razón, por el incremento del tipo superreducido. Y aún más alarmante resulta la idea de aumentar en un 80% el tipo impositivo de los bienes y servicios gravados actualmente al 10% y que pasarían a tributar al 18%. Dicho de otro modo, con esta propuesta todos los bienes y servicios tributarían al 18%(excepto unos pocos de primera necesidad y el turismo). Plantear tamaña ampliación de las bases imponibles supondría terminar la nefasta faena realizada en este Impuesto porMontoro, incrementando casi al máximo las bases imponibles del IVA y haciéndolas tributar a un tipo muy elevado.

La propuesta fiscal de Ciudadanos se inspira en la propuesta de reforma fiscal para el Reino Unido que coordinó el Premio Nobel de Economía James Mirrlees. Uno de los objetivos del Informe Mirrlees es tratar de uniformizar los impuestos para hacerlos más eficientes y con menos tratamientos fiscales asimétricos. En el caso del IVA se trataría de no distorsionar el gasto de los consumidores. No obstante, la uniformidad no es la panacea. De hecho, cuanto mayores sean los tipos impositivos y la recaudación, la no uniformidad puede ser una vía de escape para el consumidor –y, en general, para el obligado tributario–, para reducir los perjuicios de los impuestos modificando su conducta.

Subir el IVA superreducido es una muestra de que lo importante es recaudar (mejor), no bajar los impuestos

Aun así, la propuesta de Ciudadanos reconoce que la fijación de los tipos en el IVA es una cuestión arbitraria. Y, efectivamente, así lo demuestran cuando proponen que el turismo sea el único servicio no de “primera necesidad” que tribute al 7%. Las razones que esgrimen son que los turistas sí pagan IVA en España y el turismo es un mercado muy competitivo. Pero, ¿qué ocurre, por ejemplo, con los servicios y eventos culturales organizados en España? ¿Y los arrendamientos de inmuebles? ¿Y los transportes de personas y mercancías? Es decir, ¿qué ocurre con todos aquellos servicios cuya prestación material o disfrute se ubique en nuestro país y lleve el correspondiente IVA general? ¿No deben enfrentarse también a la competencia y a la globalización? ¿No merecen el 7%? Obviamente, no tendrán el mismo peso en el PIB que el turismo, pero tampoco tienen el mismo peso en la recaudación. Sin embargo, no parece que en este caso hayan aplicado la misma uniformidad que les ha llevado proponer la elevación de hasta un 75% de IVA a los bienes de primera necesidad (que, por cierto, recaerá principalmente en los consumidores al ser bienes cuya demanda suele ser más inelástica, menos sensible al precio). Subir el IVA superreducido es una muestra de que lo importante es recaudar (mejor), no bajar los impuestos.

El peligro de engrasar la máquina de recaudar

De hecho, la propuesta del IVA de Ciudadanos pretende ser (estáticamente, a corto plazo) neutral a efectos recaudatorios. Una característica muy ortodoxa de la teoría de la imposición que se basa en esa visión estatal de la eficiencia en la que, paradójicamente, se minusvalora la ineficiencia provocada por la propia recaudación.

En este sentido, llama la atención que una de las razones que esgrimen para no proponer la reducción de la recaudación del IVA sea que esta tiene un menor peso en comparación con la media de la Unión Europea. Algo que choca con la idea ya comentada de tratar de crear riqueza para luego redistribuirla, pues la política fiscal no deja de ser una característica más del entorno institucional que se ofrece a la actividad económica, nacional y extranjera.

Que la mayoría de bienes y servicios pasen a ser gravados al 18% es ponérselo más fácil a aquellos políticos que en un futuro quieran subir la recaudación

Con todo, para juzgar esta propuesta no deberíamos despistarnos con sus efectos “neutrales” a corto plazo. Así, la propuesta del IVA de Ciudadanos contiene un peligro mayor a medio plazo. Tratar de uniformizar y ampliar las bases imponibles, haciendo que la mayoría de bienes y servicios pasen a ser gravados al 18% es ponérselo más fácil a aquellos políticos (los mismos o diferentes) que en un futuro quieran subir la recaudación. En este sentido, el coste político de subir el IVA se verá atenuado por un mayor premio recaudatorio si la mayoría de bienes están sujetos al tipo general. Sin olvidar que el político de turno tendrá más fácil colgarse medallas de campeón de la recaudación (como estamos viendo actualmente en reiteradas ocasiones).

Es más, según la Memoria de Beneficios Fiscales que acompaña a los Presupuestos Generales, o el VAT Revenue Rate (un índice que relaciona la recaudación por IVA con sus ingresos potenciales), se deja de recaudar un 50% por no tener un único tipo impositivo (general) en el IVA. Dicho desde la perspectiva político-recaudatoria, el coste fiscal para el Estado de no gravar todos los bienes o servicios a un único tipo general, como Dinamarca –el deseado modelo de Ciudadanos–, es muy elevado. Este es, sin duda, un caramelo tan apetitoso como peligroso para ser usado por cualquier político que quiera justificar una nueva subida del IVA para recaudar más y más. De hecho, en la propia propuesta de Ciudadanos ya se contempla una subida del IVA para reducir las cotizaciones sociales (una medida que en las últimas ocasiones se ha materializado al final únicamente en lo primero). En el fondo, el IVA es eso, una gran máquina extractora de recursos a la sociedad.

EL IVA no es solo un impuesto sobre el consumo, sino un impuesto sobre las empresas y sobre los trabajadores

Finalmente, el aspecto positivo de tender hacia la imposición sobre el consumo en el sentido de no penalizar tanto el ahorro (fuente importante de la inversión y la actividad económica) no es cristalino porque, en muchas ocasiones, no es solo un impuesto sobre el consumo, sino un impuesto sobre las empresas (que no han logrado trasladar el IVA al consumidor) y sobre los trabajadores (que no serán contratados o se les pagará menos si las empresas se ven diezmadas).

Concluyendo, aunque después de Montoro una mejora en el sistema fiscal puede parecer mucho más que una mejora, la propuesta de Ciudadanos en lo concerniente al IVA encierra aciertos pero también peligros.

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos en Vozpópuli

El Estado de sitio fiscal del PP

(Artículo publicado en Vozpópuli.com.)

Se nos ha dicho que el Gobierno no tuvo más remedio que incrementar estratosféricamente los impuestos para poder salvar a España. Que le hubiera gustado bajarlos pero no tuvieron más remedio que perpetrar más de medio centenar de subidas fiscales cuando sufríamos la más profunda de las recesiones de los últimos tiempos.

La publicación periódica de listados de deudores a la Hacienda Pública es ejemplo palmario de cómo concibe este gobierno el sistema fiscal y la relación del Estado frente al individuo

Sin embargo, la última parte de la reforma fiscal queserá remitida próximamente a las Cortes, la modificación de la Ley General Tributaria, es una muestra más de la falsedad de esta aseveración. La publicación periódica de listados de deudores a la Hacienda Pública, su medida más polémica, es ejemplo palmario de cómo concibe este gobierno el sistema fiscal y la relación del Estado frente al individuo, puesto que no sólo sube los impuestos sino que pretende reforzar una situación de amedrentamiento y presión social y psicológica sobre todos los ciudadanos, no sólo los deudores.

De acuerdo con la medida anunciada (nuevo artículo 95 bis), sólo los deudores de grandes importes (un millón de euros) serán expuestos en la plaza pública, por lo que a muchos les parecerá una medida lejana y sin efectos a nivel personal. Incluso se podría pensar que es una iniciativa positiva dado que castigará a los ricos que insolidariamente  no pagan impuestos. Pero, ¿por qué los grandes deudores? Aparte del obvio pupulismo y electoralismo, la lucha de clases también es una estrategia que los políticos han tratado siempre de abanderar, especialmente cuando se trata de pagar impuestos. Montoro no es una excepción, sino su más orgulloso adalid actualmente. ¿Por qué centrarse en los deudores más grandes (más ricos) cuando el sistema fiscal se asienta sobre la clase media? El 66% de la recaudación en el IRPF proviene de los tramos de renta inferiores a 60.000 euros, que también tienen que soportar el IVA, el segundo impuesto que más recauda. Y al contrario en el plano empresarial: ¿por qué sí se apunta siempre a las grandes empresas cuando de ellas proviene la mayoría de la recaudación del Impuesto sobre Sociedades (a las que encima se les acusa de pagar poco)? ¿Por qué esa asimetría?Usar la demagogia del enfrentamiento, especialmente cuando el dinero está por medio, siempre ha tenido réditos políticos, y por eso éstos lo usan.

Si romper y vulnerar el derecho fundamental apenas ha tenido contestación social, rebajar la cuantía o su umbral en un futuro quizá incluso pase desapercibido

La reforma de esta ley supone romper el legítimo derecho a la intimidad de los obligados tributarios, dado que la información que se publicará ha sido obtenida en una acción, que no olvidemos, es coercitiva: la extracción de renta por parte del Estado al individuo. Por esta razón se subraya que este peliagudo asunto estará muy tasado por la Ley. Pero esa tasación, igual que el hecho de que por ahora sea para deudas de más de un millón de euros, es simplemente anecdótica, susceptible de ser modificada a conveniencia de los políticos. A nadie le es nuevo que cuando los políticos crean nuevos impuestos con bajos tipos impositivos, acaban subiéndolos periódicamente; lo mismo ocurrirá con este tipo de medidas. De hecho, en países como Reino Unido, referencia para el Ministro Montoro en este asunto, la cantidad a partir de la cual publicitar a los deudores es considerablemente inferior (aunque no sea exactamente por el mismo hecho). Si romper y vulnerar el derecho fundamental apenas ha tenido contestación social, rebajar la cuantía o su umbral en un futuro quizá incluso pase desapercibido.

Parece que no basta con la imposición de sanciones e incluso con la privación de libertad (para algunos casos de delito fiscal). Se busca oficialmente el reproche social por no ingresar dinero al Fisco de los “ricos evasores”, como si fueran peores que violadores o asesinos. Pero el verdadero objetivo no es tal, sino criminalizar el hecho en sí de no pagar impuestos por parte de cualquiera, especialmente de la clase media, más difícil de controlar por su tamaño. Tratan de imponer una cultura, según se dice, “cívico” tributaria que santifique el pago de los tributos por sí solo, identificando al ciudadano con el Estado,excluyendo la posibilidad de pensar diferente y concebir los impuestos como un mal para nuestra economía y libertad que debe ser minimizado.

Tampoco se da pie a valorar si el proceso por el cual la sociedad permite la imposición de los sistemas fiscales es adecuado o no

No es sólo que se publiquen los datos personales de los grandes deudores, sino que el fin último es intensificar el acatamiento fiscal, sin dar cabida al debate y cuestionamiento de si deberían ser más bajos, más justos o más adecuados, para así reducir el fraude, y no a través de incentivar el reproche entre ciudadanos (no sólo hacia los más ricos). Tampoco se da pie a valorar, como hace la Escuela de la Elección Pública, si el proceso por el cual la sociedad permite la imposición de los sistemas fiscales es adecuado o no. O a estar en desacuerdo con el nivel de redistribución impuesto (porque esa, también es una posibilidad). Obedecer al Estado prima sobre la capacidad crítica de la sociedad, y ésta debe reprochar a cualquiera que no pague, y obligarle a pagar.

De hecho la reforma de esta ley también pretende penalizar (todavía más) y sancionar aquellos casos en los que hay duda en la aplicación de la norma (artículo 15). Casos como, por ejemplo, realizar negocios para buscar únicamente el ahorro fiscal. De este modo se profundiza en la persecución y limitación de la denominada “economía de opción”, es decir, lo que antiguamente era la búsqueda del ahorro fiscal como criterio, por sí sólo, válido para la planificación fiscal.

En definitiva, la reforma de la Ley General Tributaria que cierra la reforma fiscal del Gobierno del PP es la conclusión lógica de un modo de concebir la fiscalidad, nada original desgraciadamente: tras años subiendo los impuestos ahora se endurece la ley para que los ciudadanos acaten el sistema fiscal acríticamente y se controlen unos a otros.

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos en Vozpópuli